Una nueva teoría biológica sobre el ambiente

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Por Luis Enrique Pérez | Mayo 23, 2014


Darwin afirmó que los seres vivos que tenían la anatomía, fisiología y conducta que más se adaptaba al ambiente, tenían mayor probabilidad de sobrevivir y reproducirse. Si aquella anatomía, fisiología y conducta se heredaba, entonces todos los miembros de una misma especie tendían a tener, en el curso de las generaciones, esa misma anatomía, fisiología y conducta. La tendencia a adaptarse al ambiente era entonces, según Darwin, la causa de un cambio de las especies; cambio llamado evolución. La tendencia a adaptarse era también la causa de la diversidad de las especies; pues las especies tendían a adaptarse a distintos ambientes, según el tiempo y el espacio.

Darwin denominó selección natural al proceso por el cual la naturaleza seleccionaba los seres vivos que tenían las mejores características anatómicas, fisiológicas y conductuales para adaptarse al ambiente. El producto de la selección natural era la sobrevivencia o la extinción. Tendían a sobrevivir los seres vivos más aptos, es decir, los mejor adaptados. Tendían a extinguirse los más ineptos, es decir, los peor adaptados.

Darwin distinguió absolutamente entre un interior y un exterior del ser vivo. El interior era el proceso genético creador del ser vivo. El exterior era el ambiente en el que ocurría ese proceso. Interior y exterior interactuaban mediante la selección natural. En esa interacción, el ambiente era el ser independiente al cual tenía adaptarse el ser vivo; e inversamente, el ser vivo era el ser dependiente que tenía que adaptarse al ambiente. Esta teoría darwiniana se denomina adaptacionismo.

La nueva biología no comparte la distinción absoluta entre el ser vivo y el ambiente. El ser vivo no se adapta al ambiente, sino que lo construye; y de la misma manera que no hay ser vivo si no hay ambiente, tampoco hay ambiente si no hay ser vivo. Ser vivo y ambiente son recíprocamente dependientes. En particular, no hay un ambiente absoluto al cual el ser vivo tiene que adaptarse, so pena de extinguirse. Esta teoría se denomina construccionismo.

Richard Lewontin, profesor de zoología comparada de la Universidad de Harvard, y autor de la obra “La triple hélice: gene, organismo y ambiente”, afirma que hay que distinguir entre el mundo físico, que existe aunque no existan seres vivos, y el ambiente del ser vivo, que consiste en la parte del mundo físico que interactúa con el ser vivo, y que existe, en calidad de ambiente, únicamente a causa de esa interacción.

El construccionismo biológico enuncia cinco tesis. Primera: los seres vivos determinan qué es parte y qué no es parte de su ambiente, y cuál es la relación entre esas partes. Por ejemplo, para un pájaro que construye su nido con grama seca, la grama es parte de su ambiente; pero no las piedras. Segunda: los seres vivos crean su propio mundo. Por ejemplo, el cuerpo humano crea su propia atmósfera, que lo aisla del aire exterior. Tercera: los seres vivos constantemente alteran el ambiente. Por ejemplo, las células transforman los alimentos en productos tóxicos. Cuarta: el ser vivo calcula las variaciones de materia prima que puede obtener del mundo físico. Por ejemplo, las plantas del desierto calculan que, en el desierto, el número promedio de lluvias es una lluvia cada cinco años. Quinta: el ser vivo determina la naturaleza de la reacción que provocan los estímulos exteriores. Por ejemplo, si aumenta la temperatura del aire, la reacción de un ratón y la de una culebra ratonera son muy distintas. En resumen: no hay adaptación al ambiente, sino construcción del ambiente.


Post scriptum. ¿Hay, en Marte, ambiente para la vida? La pregunta es absurda. Si no hay vida, no puede haber ambiente, precisamente porque el ambiente surge de la interacción entre el mundo físico y el ser vivo.




Luis Enrique Pérez ha sido profesor universitario de filosofía y de economía. Ha publicado por lo menos 3,500 artículos periodísticos sobre economía, política, derecho, filosofía, música, teología y ciencia. Es estudioso de la matemática y de las ciencias naturales.