El ingenio humano

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Por Jorge David Chapas | Marzo 28, 2015


Por encima de una densa capa de nubes se vislumbra un naranja intenso y puro, sin matices; superpuesto un azul firmamento e infinito hace el encuentro. Aquel espectro de luz se ve interrumpido por finas nubes cuya forma delgada señalan la salida del sol, implacable. Soy dichoso de ver este espectáculo desde la ventanilla de un Boing 737 que se desplaza a una velocidad media de 800 kilómetros por hora y a una altura de 10,300 metros sobre el nivel del mar: un objeto que honra el ingenio humano, el espíritu emprendedor, la creatividad…¡el poder!

Aquel cúmulo de metal, plástico, telas y vidrio ha sido producto de un proceso de razonamiento, del conocimiento disperso de cientos de miles y del propio interés de cada uno de aquellos, que no conoceré jamás. Aquel intrínseco atributo de crear ha sido un proceso evolutivo: al principio los hombres eran nómadas y cazadores, mataban por comida y se hacían daño unos a otros para sobrevivir. Poco a poco el hombre aprendió a dividir el trabajo, a cultivar la tierra y a ahorrar esfuerzo mediante herramientas y técnicas sencillas. Aprendió entonces a intercambiar el fruto de aquel esfuerzo y a establecer relaciones más pacíficas.

La historia de la humanidad es compleja, los retrocesos y los grandes avances han tenido lugar en todos los rincones del planeta. Pero hoy en día el proceso de destrucción creativa ocurre a cada instante. Basta con echar un vistazo a tu alrededor…verás la infinidad de cosas—sí de cosas, que facilitan tu vida, que han llegado a tus manos, no necesariamente por la bondad de terceros, sino por su interés propio. Y, al igual que tú, bajo el estímulo natural de ganar, has acercado productos y servicios a muchos otros, quizás a los mismos, quizás no.

Me gozo cada una de las partes de aquel avión, por pequeñas que sean. Porque en cada una de ellas hubo un propósito y talento, ensayo y error. Me admiro cada minuto de la grandeza de aquellos emprendedores que algún día intentaron volar por primera vez sin saber que llevarían a la humanidad a hacer cosas inimaginables: aterrizar en la luna o merodear Júpiter.

Así, irrumpen para bien en la historia seres humanos del nivel de los hermanos Wright, de los Thomas Alba Edison, de los Henry Ford y de los Steve Jobs. Desde la revolución industrial del siglo XVIII aquellos hombres nos han facilitado la vida, nos han permitido disfrutarla y vivirla hasta cuatro veces más que los primeros hombres, por si eso fuera poco. Lamentablemente y de manera injusta, hoy se lanzan campañas que demeritan aquel ingenio humano; la campaña de la Hora del Planeta te invita a apagar la luz durante 60 minutos bajo la premisa que eres tú el responsable de los cambios climáticos que sufre el planeta.

La ciencia ha dejado de ser indendiente en buena parte del mundo. Pero hay aún Quentin Daniels…científicos que valoran la verdad, que la buscan con humildad y sin miedos. Los cambios climáticos, así…en plural, son cíclicos y naturales, el clima siempre está cambiando y el sistema climático es aún muy complejo de entender; el CO2 no es un contaminante, más bien es el causante de que tú y yo estemos vivos y de que el planeta, de hecho, este “sufriendo” un reverdecimiento general. Esta campaña es engañosa, se fundan sobre información manipulada y sesgada por los gobiernos y las organizaciones supranacionales (IPCC), quizás a propósito. Así surgen las absurdas legislaciones (leyes de cambio climático) que sólo otorgan poder innecesario, privilegios y fortuna a los políticos y sus más cercanos.

Yo celebraré siempre el poder de los motores, el ingenio detrás del bombillo y la creatividad impresa en el teléfono celular. Enseñaré a mis hijos que sólo bajo un sistema que valora la verdad, el ingenio humano y la libertad, existirá progreso y paz entre los hombres; enseñaré a tener valor y un optimismo racional sobre el futuro. ¿De qué otra manera podría vivirse plenamente de no ser bajo esta consigna?



Jorge David Chapas es guatemalteco y empresario. Fundador y CEO de Rana, amigo del CEES y del PERC.