El grito de un volcán...

Revisión a fecha de 09:05 23 jul 2018; Rana (Discusión | contribuciones)

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Por Jorge David Chapas | Artículo publicado originalmente en el diario digital República el 13 de Junio de 2018.-


“Y la fuerza de un huracán no quebrantan nuestro sueño” coreaba Bohemia Suburbana hasta hace algunos años en alusión a la tragedia derivada de la erupción del Volcán de Pacaya en 2010. Ocho años después, el pasado domingo 3 de junio, nos golpea una tragedia de mayor magnitud, esta vez provocada por otro coloso en actividad, el Volcán de Fuego. ¡Desde esta pequeña tribuna, mi solidaridad con las familias que sufren en estos momentos, especialmente mis oraciones por los niños y mi admiración por los rescatistas, médicos y guatemaltecos que han ofrecido su ayuda y bienes materiales a los afectados!

Sé muy bien que por ahora el apoyo material y psicológico es lo más urgente, pero invito a no perder de vista lo más importante: analizar los “por qué” y los “cómo” podemos evitar tragedias de semejante magnitud. Ya nos pasó con el huracán Mitch (1998), con la tormenta Stan (2005) y con la tragedia del Cambray 2 (2015), y parece que aprendemos poco o nada. Hoy me doy a esa tarea en las siguientes líneas, quizás un tanto inútil por ahora, pero válida para el futuro…

¿Por qué las personas establecen sus hogares en faldas de volcanes activos, en laderas y riscos, en riberas de ríos o en áreas que técnicamente podrían ser consideradas “inhabitables”? ¿por qué los huéspedes de un hotel resort cinco estrellas con campo de golf incluido, estando más cerca de la erupción del Volcán de Fuego, logró hacer la evacuación y evitar víctimas mortales mientras que dos comunidades de bajos ingresos, estando poco más lejos, no pudieron escapar al flujo piroplástico y hoy se cuentan por miles las víctimas fatales? ¿por qué la respuesta de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) no ha sido inmediata, eficaz y coordinada? ¿por qué falla regularmente el INSIVUMEH (Instituto de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología) como entidad gubernamental? Y, ¿por qué la caridad privada nacional, eventualmente desordenada, se desborda y acude rápidamente a apoyar a los perjudicados?

Las personas viven en zonas inhabitables o riesgosas porque en principio no tienen ingresos suficientes para establecerse en mejores lugares, teniendo que elegir zonas marginales, cuyo precio no refleja realmente su verdadero valor. Este es un fenómeno económico, de precios. En tierras estatales hay una distorsión de precios y más cuándo estás son compradas por un “Fondo de Tierras” y ofrecidas para supuestos proyectos productivos. Las invasiones y el reasentamiento realizado por los gobiernos en el pasado no son buenas prácticas, todas distorsionan el proceso natural de formación de precios y por ello estos no reflejan el riesgo ni la seguridad que implica la tierra.

“Es un espectáculo…estás apuntando bolas hacia un volcán activo…estás jugando golf y ‘bum’ escuchas y un dice ‘guau’…aunque tengas un mal día disfrutas de la naturaleza” comenta José Toledo, golfista guatemalteco. Eso pagaban los clientes del hotel y campo de golf. Los empresarios descubrieron aquella oportunidad y decidieron arriesgarse. Lo más probable, claro, es que debieron adquirir un seguro para resistir un siniestro como este, pero eso es lo que hace quien emprende y se arriesga a tal nivel. Sin duda tuvieron los recursos para contratar personal, capacitarlo y pedirle formular un plan de evacuación y un sistema de alerta que permitiera evacuar a tiempo a huéspedes y trabajadores. Al fin y al cabo, la previsión es una acción propia de quien tiene satisfechas las necesidades diarias y más inmediatas.

La CONRED y el INSIVUMEH fallan regularmente por una razón: el estatismo. La CONRED es una institución que, estando bajo un sistema de gobierno iLimitado, como el que tenemos, carece de los recursos, personal capacitado, previsión y descentralización verdadera. Bajo un sistema de gobierno limitado y federal, en el cual los departamentos y municipios son el gobierno más importante, una Coordinadora Nacional tendería a ser un apoyo de orden mayor. Existirían entes coordinadores a nivel municipal y departamental, con mayor conocimiento de los riesgos locales, con propios y suficientes recursos para implementar sistemas de previsión, alerta, evacuación y respuesta más eficaces. El INSIVUMEH por su parte es una institución que sencillamente debe dejar de existir al amparo del gobierno; su quehacer es científico y técnico, por tanto, debe quedar en manos de la educación superior privada y de empresarios. De esta manera su función estaría sujeta a la ley de la oferta y la demanda, se ofrecerían pronósticos e informes sobre el tiempo (no sobre el clima, que no es lo mismo) de acuerdo a los requerimientos de los clientes (empresarios, ciudadanos y gobiernos). Supeditados al afán del lucro ético, los proveedores tenderían a competir por clientes, ofreciendo finalmente calidad (precisión, certeza y prontitud) a buenos precios.

Bajo un sistema de gobierno limitado, mercados libres y propiedad privada, se crean y fortalecen los lazos de confianza, ausentes o débiles bajo el sistema estatista actual. Derivado de ello abunda la caridad privada, es voluntaria y organizada. A nivel local, entidades como la iglesia, como siempre dispuesta a socorrer en estas tragedias, y organizaciones civiles voluntarias podrían estar más y mejor preparadas, y ofrecer soluciones privadas para el restablecimiento y recuperación de las familias afectadas. ¡Imagina ahora lo que se viene en términos de corrupción con la excusa de la reconstrucción y reasentamiento de las personas!

Por cierto, bajo un sistema como el propuesto (liberal clásico) no habría regulación excesiva entorno a las adopciones, facilitando para muchos niños el que puedan tener una nueva familia que les cuide.

Como dato curioso y poco relevante por ahora, pero eventualmente de interés para los eco-rojistas, es que la erupción del Volcán de Fuego inyectó grandes cantidades de dióxido de azufre en la estratósfera, pudiendo llegar a inducir un enfriamiento global de corto plazo. Por acá la nota de mi colega Anthony Watts.

En fin, estimado lector, el grito de un volcán y la fuerza de un huracán no son desastres en sí mismos. Llamémosles como son: eventos naturales que ponen en relieve el desastre económico, político y social de nuestros países en América mestiza. ¡El problema no es la naturaleza es la pobreza! Prepararnos para futuros eventos naturales pasa por participar políticamente, por crear partidos políticos liberales y por proponer un programa concreto bajo los principios de gobiernos limitados, mercados libres y propiedad privada. ¡Piénsalo y actúa en consecuencia!



Jorge David Chapas es guatemalteco y empresario. Cofundador y CEO de Rana. Político liberal clásico y padre homeschooler.