¡Brindo por el dinero!

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Por Jorge David Chapas | Diciembre 29, 2014


Por estas épocas suele andar de boca-en-boca el discurso de que el dinero es el orígen de todos los males. Vociferan sacerdotes y pastores, políticos, intelectuales y muchos formadores de opinión, por casi todos los rincones de la tierra, que el dinero es malvado.

Hoy, a propósito del brindis, de los buenos deseos, de las culpas y de las metas, propongo cuestionar semejante premisa y transcribo para usted algunas ideas disruptivas de Fransico D’Anconia:

“¿Te has preguntado alguna vez cuál es el orígen del dinero? El dinero es sólo un instrumento de intercambio que no puede existir a menos que existan bienes y personas capaces de producirlos. Es la forma material del principio según el cual quienes deseen tratar con otros deben hacerlo mediante transacciones, entregando valor por valor. No es instrumento de los pordioseros, que exigen llorando el producto del trabajo ajeno, ni de saqueadores que lo arrebatan por la fuerza…¿eso es lo que consideras malvado?

Cuando se acepta dinero en pago del esfuerzo propio, se hace con la condición de que luego uno lo podrá cambiar por el producto del esfuerzo ajeno…Y ni un océano de lágrimas, ni todos los cañones de la Tierra, podrán transformar los pedazos de papel que llevas en tu billetera, en el pan que necesitarás mañana para sobrevivir. Esos papeles, que en realidad deberían ser oro, son un pacto de honor; su tenencia da derecho a la energía de la gente que produce. ¿Es eso lo que consideras malvado?

[…] La riqueza es el producto de la capacidad del hombre para pensar. Entonces, ¿el dinero lo obtiene el inteligente a expensas del idiota? ¿El capaz a expensas del incompetente? ¿El ambicioso a expensas del holgazán?

Comerciar utilizando dinero es el código de los hombres de buenas intenciones, porque el dinero se basa en el axioma de que cada uno es dueño de su mente y de su esfuerzo. […] El dinero exije el reconocimiento de que se debe trabajar en beneficio, y no en perjuicio, propio; para ganar y no para perder.

¿O acaso sostienes que el amor al dinero es el orígen de todos lo males? Amar una cosa es conocerla y respetar su naturaleza; por lo tanto, amar al dinero es conocer y respetar el hecho de que representa lo mejor de cada uno…Permíteme un consejo: huye de quien te dice que el dinero es malvado, pues esa frase es la señal que anuncia la presencia de un saqueador. En tanto los hombres vivamos en sociedad y necesitemos medios para tratar unos con otros, el único sustituto, en caso de abandonar el dinero, serán las armas”.

¡Brindo pues, por el dinero! Y principalmente por aquellos que, con esfuerzo y trabajo lo merecen. Por todos los guatemaltecos que día a día, a pesar de los saqueadores y pordioseros (mentirosos), buscan alcanzar el mínimo de satisfactores para vivir en paz con sus semejantes. Brindo por aquellos guatemaltecos inteligentes que incluso lo pueden abandonar, que eluden toda clase de fraude…por los que se desprenden de él con sabiduría. ¡Brindo por aquellos guatemaltecos que hacen uso sabio y prudente de su libertad al consumir y vender. A todos esos buenos guatemaltecos, les digo por intermedio de Henry Longfellow: “Gana todo lo que puedas y mira sereno, a todo el mundo, frente a frente, porque nada debes a nadie”.

Post Scriptum: Feliz Navidad y un próspero año nuevo para todos aquellos que han tenido a bien leer mis opiniones. A todo el equipo de República.gt, gracias por el espacio. ¡Que en el turbulento 2015 que se avizora, prevalezca el buen juicio y la serenidad!



Jorge David Chapas es guatemalteco, agrónomo y empresario forestal. Fundador de Rana e investigador asociado al CEES y al PERC.