Soy un hereje

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Por Jorge David Chapas | Diciembre 2, 2015


El jueves 26 de noviembre fue un día histórico para el medio ambiente en Guatemala. Por fin una organización seria tuvo la valentía de cuestionar el alarmismo climático imperante en el mundo y con ello poner en evidencia cómo la tesis del calentamiento global generado por los seres humanos es más bien la bandera de una agenda política anticapitalista que sirve únicamente para el expolio legal de los ciudadanos.

Las reacciones fueron viscerales. Acusaron a Rana de ignorantes, avaros, egoístas, fanáticos extremos, individualistas y hasta peligrosos. Acudieron al típico llamado de denominar aquella publicación un “delito” (realmente esa me dio mucha risa!). Lástima que nadie les llamó herejes.

Y digo “típico” porque sucede en otras latitudes: el filósofo Lawrence Torcello dijo en 2014 que los ‘negacionistas’ del cambio climático—lo cual no es Rana, debían ser llevados a la cárcel. ¿Será que realmente superamos los tiempos aquellos de la Santa Inquisición y el juicio al disidente Galileo? ¿Es correcto suprimir la libertad de emisión del pensamiento en nombre de la desinformación?

"¡Por todos los osos polares!” expresó un columnista, previo a culpar a Rana de intereses mezquinos e individualistas. Esto me da pie para informarte, estimado lector, que los osos polares no están en peligro de extinción. El Grupo de Especialistas en Osos Polares de la UICN reveló recientemente que la población de osos polares se encuentra en alrededor de 26,000 animales, pudiendo ser hasta 30,000. Aún considerando la cifra más conservadora, la población ha aumentado un 30% respecto a lo estimado para 1980.

Interesante es el cuestionamiento desde el punto de vista ético. ¿Es el individualismo sinónimo de egoísmo malvado? Para mí no lo es, al menos no del egoísmo racional que nos invita a buscar nuestro propio bienestar (material, espiritual, intelectual) respetando la vida, la libertad y la propiedad de los demás. Ese código se construye sobre una base moral y ética válida. Me parece que aquellos que señalan a Rana de individualistas no han caído en cuenta que esa virtud llevada con sabiduría y razón no contraviene nunca el interés general o el bienestar común, todo lo contrario, lo provoca.

Lo cierto es que la COP21 ha comenzado y con ello la danza de los buscadores de rentas y del parasitismo gubernamental. Bjorn Lomborg, el ecologista escéptico sueco, elaboró un interesante estudio en el que estima en 1 trillón de dólares al año el costo de implementar al 100% un eventual protocolo vinculante en Estados Unidos, México, Europa y China, y calcula que, “de hacer todo bien” (cosa que seguramente no lograrán) el efecto en la disminución de la temperatura de aquí al año 2100 será de 0,05ºC. ¿No crees que gastar estas cantidades de dinero es realmente algo inmoral cuando aún existen necesidades básicas insatisfechas en buena parte del hemisferio sur?

Te invito pues, estimado lector, a ser parte de la campaña de Rana: Realismo climático en Paris. Influye en redes sociales mediante el hashtag #YoApoyoRealismoClimático y explora la otra cara de la moneda. Contrasta los datos y cuestiónalos, que también es sano. Y recuerda siempre la máxima de Voltaire: “no estoy de acuerdo con lo que dices pero hasta con mi vida defenderé el derecho que tienes a decir lo que piensas”.



Jorge David Chapas es guatemalteco y empresario forestal. Fundador y CEO de Rana. Miembro del CEES, del PERC y del Heartland Institute.