Otra leyezuela innombrable: ProBosque

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Por Jorge David Chapas | Septiembre 29, 2015


El viernes 25 de septiembre amanecía con relativa calma. Los diarios nacionales cubrían noticias domésticas de poca trascendencia: elección de ministros y viceministros, mientras las redes sociales latían al ritmo del mensaje anti-capitalista del Papa Francisco ante el Senado de los Estados Unidos y la ONU.

Dos o tres líneas dedicaron aquellos medios a una noticia que abonaba a mantener agotado nuestro Sistema: ¡El Congreso había aprobado el día anterior (jueves 24) la Ley de Fomento al Establecimiento, Recuperación, Restauración, Manejo, Producción y Protección de Bosques en Guatemala (ProBosque)!

Otra leyezuela innombrable.

Bien ha hecho Mark Twain al decir que ni la vida, ni la propiedad ni la libertad están seguras cuando el Congreso se reúne…se había reunido, y su primer gran hazaña del año en materia de legislación había sido esta.

La lista de posibles impactos es verdaderamente angelical: generación de 900,000 nuevos empleos, inversión en la economía rural (465 millones de quetzales), inversión privada equivalente y mayor a la inversión pública (1,86:1 quetzales), 1.2 millones de toneladas de leña/año, 2.25 millones de metros cúbicos anuales de madera, reducción de gases de efecto invernadero, protección de suelos y mayor gobernanza.

Por 30 años (2017-2047) la aplicación de esta leyezuela tendrá efectos contraproducentes: los empleos serán temporales y no-productivos, es decir, la fuerza laboral que se empleará no generará mayor valor agregado y mantendrá a las personas arraigadas en la perversa economía informal y agrícola. ¿Inversión en la economía rural? O sea, redistribución de riqueza de forma coercitiva…nos quitan a unos de forma violenta, a través de impuestos o préstamos, para darle a otros, eso es un expolio legal, es inmoral y es aberrante.

¿Inversión pública vs. privada? El gobierno no “invierte”, ese es un mito que te vende el estatismo y este mercantilismo voraz; el gobierno gasta y consume. Y la inversión privada no tiene porque ser estimulada desde el gobierno, pues no es esa su función propia, como sí lo es la seguridad, la justicia y algunas obras de infraestructura. Toda acción de “fomento” a tal o cual industria constituye un trato desigual. La ley deja de ser igual para todos.

La leña seguirá siendo una fuente energética mientras los guatemaltecos no dejen de ser pobres, y lo son gracias a que no hemos reconocido que el gobierno debe limitarse a sus funciones principales. Si se limitara a proteger la vida, la libertad y la propiedad privada, aquellas personas hubiesen ya transitado de una economía basada en recursos a una basada en servicios. Hubiese inversión, empleo, ingresos, y no escases de inversión, desempleo, pobreza, marginación y violencia.

¿Y si lo que requiere el mercado (la colectividad), es vidrio y no madera? ¿Plástico y no hierro? ¿Porqué no incentivar mejor la fibra de vidrio? El típico planificador central siempre haciendo gala de su fatal arrogancia, al creer saber qué industria o sector “debe despegar”.

Así, el discurso anti-capitalista y eco-histérico de Francisco en Estados Unidos encontraba el eco perfecto en Guatemala, se materializaba en una ley. Lástima que no pudo haberle mencionado en su discurso frente al “Gobierno Mundial”…ellos hubiesen podido celebrar el haber ganado otra batalla aquella misma tarde.

Tú, mientras tanto, absorbido por la patética segunda vuelta, sigues perdiendo sin darte cuenta. Destruyen lo poco que queda de ti, diariamente…aprobando préstamos, otorgando privilegios, expoliando y amenazando con aprobar leyes aún peores (desarrollo rural). Si quieres autodestruirte y seguir perdiendo la batalla de cambiar el Sistema, avócate en horario hábil al Inab y hazte beneficiario del programa ProBosque…vivirás en carne propia lo que significa pertenecer a la clase expoliadora. ¡Suerte!



Jorge David Chapas es guatemalteco y empresario forestal. Fundador y CEO de Rana. Miembro del CEES, del PERC y del Heartland Institute.