Ordenamiento territorial y miedo a lo insospechado

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Por Luis Figueroa | Febrero 8, 2016

Para los efectos de esta ley se entiende por ordenamiento territorial la función pública que ejerce el estado y las municipalidades, por si, por convenio, o en forma mancomunada, para gestionar la planificación, ordenamiento y regulaciones sobre la ocupación y uso del territorio, de acuerdo a criterios de respeto y preservación del medio ambiente, sostenibilidad, desarrollo económico, competitividad y mejoramiento de la calidad de vida de la población, materializándose en un sistema integrado de normas, políticas públicas, directrices y acciones de planificación y actuación territorial, dice el proyecto de ley marco de ordenamiento territorial que se discute en el Congreso.

Ahora te lo voy a traducir: Para efectos de esta legislación se entiende que los políticos y funcionarios pueden usar la fuerza para obligarte a usar tus inmuebles de forma en que tu no lo harías voluntariamente. Los políticos y funcionarios se atribuyen la facultad de prohibirte usar tus inmuebles de forma que contravenga sus designios. Tu derecho de propiedad queda anulado y sobre él prevalecerán criterios políticos que no excluyen la arbitrariedad propia de la esfera coercitiva de la economía. Los intereses de quienes se atribuyan la representación de los intereses colectivos prevalecerán sobre los derechos de todos.

Según la Comisión Extraordinaria de Catastro y Ordenamiento Territorial la ocupación del territorio nacional ha sido hecha sin un orden preestablecido, de forma arbitraria y antojadiza, lo que condena a los ciudadanos a un crecimiento insospechado. Según este texto la ocupación del territorio de Guatemala debería hacerse de forma centralmente planificada, como han crecido y se han desarrollado otrás áreas en las que los políticos y funcionarios usan la fuerza para ordenarlas; por ejemplo, ¿salud, educación, vivienda, puertos, turismo, aeropuertos, carreteras, agricultura y otros que funcionan tan, pero tan bien? ¿Para no condenar a los ciudadanos a la incertidumbre? Independientemente de otras consideraciones, ¡estos son los stasists en acción!

En The future and its enemies, Virginia Postrel explicó -hace como 18 años- identificó a dos grandes grupos en la sociedad. Los devotos de la stasis o sea los que no quieren cambios y prefieren sociedades controladas y uniformes que sólo cambian con el permiso de alguna autoridad centralizada; y los dynamists que prefieren sociedades con fines abiertos en los que la creatividad y el emprenderurismo operan sobre reglas impredecibles y generan el progreso de forma impredecible.

Sólo en la stasis es posible que medren y colaboren plutócratas que creen que un país debería ser gobernado como se administra una empresa; militares que creen que el país debería ir hacia un solo objetivo común, como si fuera un ejército; exguerrilleros que creen que el país debería marchar por el camino que trazaron Marx, Lenin, o Mao; indigenistas que creen que su cosmovisión es superior a cualquiera otra; tecnócratas e intelectuales que creen que deberíamos tener un interés nacional multi e interclasista en el que tengamos tareas específicas a desempeñar como parte de un plan con fases que nos incorpore a todos; y políticos y funcionarios arrogantes que creen que ellos saben más y mejor que tu. Y por eso le temen a la libertad y al crecimiento insospechado, es decir aquel que no está bajo su control político.

Los dynamists, en cambio no están unidos por una agenda política común, sino por el entendimiento de que la sociedad es un orden complejo de procesos evolutivos tales como la investigación científica, la competencia en el mercado, el desarrollo artístico, y los inventos tecnológicos.

La ley marco de ordenamiento territorial es una manifestación de un cáncer que está ocurriendo en la sociedad guatmalteca: Los que le tienen miedo al futuro y al cambio, están enfrentados con los que sabemos que todo cambia, y que podernos ser parte del cambio. Aquellos enfrentados con los que en vez de aferrarnos a lo conocido, no tememos explorar lo ignoto e insospechado. Están enfrentados con los que ya nos dimos cuenta de que si seguimos haciendo lo de siempre, fracasaremos como siempre.

Los stasists tienen miedo y por eso se emboban con cosas como la ley marco de ordenamiento territorial. Además…para ellos ha de ser sabroso imponer sus criterios y de paso conseguir una teta más para aferrarse al presupuesto del estado. La ley viene con ministerio ad hoc y todo lo que eso implica: plazas para los compadres, contratos para los socios, viáticos, gasolina,…casas, carros, sueldos, puntos.

La legislación propuesta es criminal porque, ¿vas a creer que el texto prohibe que en suelos rurales sean construidas edificaciones de tipo urbano? ¡Es la locura del stasis; que condena a los habitantes del campo a quedarse al margen del desarrollo y de la infraestructura.

Es criminal porque el artículo 66 faculta a los políticos y funcionarios (y a su clientela) a expropiar(despojar) cuando los políticos y funcionarios (y su clientela) dispongan que un inmueble es de utilidad colectiva, beneficio social, o interés público lo que confirma que el derecho de propiedad deja de existir en función de los intereses de quienes digan actuar en nombre de la colectividad, o del público.

Es criminal porque el artículo 67 faculta a los políticos y funcionarios (y a su clientela) a forzar a los propietarios a usar sus recursos de forma en que no lo harían voluntariamente y aún contra sus propios intereses, so pena de despojo o expropiación. Este artículo es una versión urbana de la vieja legislación de tierras ociosas que use recetaba en el campo.

Todo esto es el stasism, es el colectivismo, el estatismo, la fatal arrogancia, y el totalitarismo hechos legislación.


Luis Figueroa es Co-Fundador de Rana. Autor del blog Carpe Diem, miembro del Consejo de Investigación del Centro de Estudios Económico-Sociales de Guatemala, columnista del diario El Periódico y profesor de Filosofía Social y Ética de la libertad en la Universidad Francisco Marroquín.