Certeza de castigo

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Por Jorge David Chapas | Octubre 6, 2014


En este espacio he defendido con empeño la necesidad urgente de aclarar los derechos de propiedad entorno al subsuelo. He sostenido que la propiedad privada debe ser defendida, defendible y transferible para que exista una cooperación pacífica y voluntaria entre los individuos que viven en sociedad. He sostenido también que el papel del gobierno se supedita únicamente a dirimir los eventuales conflictos que surjan del incumplimiento de los contratos privados entorno a los recursos naturales.

Pero lo ocurrido hace dos semanas en Los Pajoques, San Juan Sacatepéquez, supera cualquier intento de análisis bajo aquellos términos, los ambientales; aflora la impotencia, el dolor y hasta el desprecio por aquellos hombres que no respetan la libertad, la vida y la propiedad de los demás.

Porque podrían estar claros los derechos de propiedad; incluso podrían ser defendidos, defendibles y transferibles, como entiendo pudo haber estado la propiedad de Marcelo Pajoc y su familia, pero ¿porqué no respetar su decisión legítima de decidir sobre lo que es suyo? ¡Si existen hombres o grupos que no aceptan esos términos, bajo los cuales se organiza una sociedad civilizada, y arremeten con saña contra los derechos individuales, estos deben recibir el castigo que merecen, de manera pronta y enérgica!

Por ello me sumo a los guatemaltecos indignados ante esta atrocidad y exijo a las autoridades de justicia hacer que impere la certeza de castigo, buscando a los responsables intelectuales y materiales de estos hechos, así haya que llegar, si es necesario, a diputados y líderes sociales que suponen preocuparse por las minorías; así haya que llegar a los organismos internacionales y países “amigos” que financian la agitación y la violencia en nuestro país. Exijo además que se deduzcan responsabilidades por no prevenir el delito pues existían ya varias denuncias de amenazas que fueron ignoradas. ¡Que paguen los responsables su ineptitud y negligencia!

Y en aras de prevenir otro hecho como este es necesario recordar que la justicia debe ser ante todo resarcitoria pero en este caso de irreparable pérdida para la esposa y los 7 hijos de Pajoc Matz no creo que exista pena que valga…o tal vez sí. Quizás sea el momento de abrir nuevamente el debate serio sobre la pena de muerte…y hagamos ver al mundo que detrás de esta descomposición social aparente existen todavía algunos rasgos de civilización. O quizás primero debamos refundar nuestro sistema de justicia que hoy más que nunca se encuentra tan debilitado por la intromisión perversa de la CICIG y los tergiversados derechos humanos que generalmente se inclinan más por los victimarios que por la víctima.

"Desde el momento en que se acepta en una sociedad de que la propiedad privada no es sagrada como las leyes de Dios, y que no hay un imperativo legal ni de justicia pública de protegerla, comienza la anarquía y la tiranía” (Firmante de la declaración de los Estados Unidos).- Ya somos un Estado fallido…¿qué más queremos demostrar? Espero que este hecho no quede nuevamente impune, y que los ciudadanos adviertan sus verdaderas causas: el frágil sistema de justicia que, ahora por cierto, ha sido permeado otra vez por interéses políticos espurios. ¡Buen juicio Guatemala!



Jorge David Chapas es agrónomo y maestro en economía ambiental. Empresario y director de Rana. Miembro del CEES y del PERC.