Cambio climático, un nuevo comienzo

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Por Jorge David Chapas | Junio 15, 2015


En su décima edición la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático (ICCC) tuvo lugar en el epicentro de la política mundial: Washington, D.C. Y no era para menos, en el próximo diciembre el IPCC (Naciones Unidas) se reúne en París con el objetivo de retomar el Protocolo de Kioto y obligar un acuerdo vinculante para la reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2).

The Heartland Institute es un tanque de pensamiento basado en Estados Unidos que desde 2008 realiza grandes esfuerzos por aglutinar a un grupo de científicos escépticos del calentamiento global, incluyendo algunos disidentes del IPCC cuyos aportes o no han sido considerados o simplemente, como toda ciencia corrupta, han desestimado sin ninguna justificación válida.

A esta Conferencia asistimos alrededor de 400 participantes, la mayoría gente de empresa, académicos, comunicadores y asesores políticos. Escuchamos a 50 de los mejores especialistas en el mundo; astrofísicos e ingenieros del espacio (Willie Soon y Fred Singer) economistas (Wolfgang Müller), políticos (Senador por Arizona James Inhofe, Lord Christopher Monkton) y comunicadores (John Coleman y Anthony Watts). La mayoría proveniente de Estados Unidos, pero también de Canadá, Alemania, Australia, Malasia e Inglaterra. Algunos con buena dosis de humor y sencillez, y otros con más seriedad y detalle científico, todos confirmando una idea: el cambio climático no es una crisis.

Willie Soon, astrofísico especialista en el comportamiento del sol, expuso sus más recientes avances en la investigación de las manchas solares y sus efectos en el clima mundial. En el libro Climate Change The Facts (Cambio climático. Los hechos), muchos autores, entre ellos el profesor Soon, denuncian el esquivo y errado tratamiento que ofrece el IPCC en sus reportes anuales sobre el papel del sol en el sistema climático mundial y evidencia con datos cómo una instancia supranacional ha formulado una tesis hacia la cual cierra a priori toda posibilidad de refutación, negando con ello el principal objetivo de la ciencia. La conclusión de (nosotros) los escépticos, y no negacionistas, es que no ha habido un calentamiento global signficiativo generado por el hombre durante 18 años y 6 meses. Los cambios climáticos han ocurrido (período cálido medieval), ocurren y ocurrirán siempre y no hay razón científica para considerar el CO2 como un contaminante.

Los argumentos en el ámbito económico no fueron menos contundentes. La pseudo-teoría del calentamiento global ha generado que miles de millones de euros y dólares circulen diariamente en la economía mundial. Millones de empleos ya dependen de ella a un costo altísimo (175,000 euros/empleo en Alemania). Según Christopher Monkton es 110 veces más barato la inacción que tratar de abatir los impactos del supuesto fenómeno. Estos miles de millones que danzan desde los gobiernos hacia grupos de interés (ONG’s ambientalistas y pseudo-empresarios) harán un daño de iguales proporciones en términos de corrupción, algo de lo cual los guatemaltecos, por ejemplo, ya estamos bastante hartos y por ello deberíamos oponernos frontalmente.

Políticamente, todo pinta aún más claro y sencillo: la teoría del calentamiento global responde a una agenda política de tinte socialista. El tema ambiental es ahora la bandera del movimiento político que exige un “cambio de sistema”, supuestamente capitalista, haya o no calentamiento global, así de claro. Controlar la energía es equivalente a controlar la economía y ese es el objetivo último de este movimiento neosocialista. Afortunadamente y al menos en el Senado norteamericano, ya hay presencia de legisladores sensatos que se oponen a continuar el gran fraude del calentamiento global. En este ámbito, es de felicitar también el gran esfuerzo realizado por los expertos del Heartland Institute por hacerse escuchar en el Vaticano y decirle al Papa Francisco y sus asesores lo que realmente está sucediendo con el clima.

Preocupa sobre manera al grupo de expertos la reciente ola de amenazas y mentiras que se han vertido sobre algunos científicos y comunicadores disidentes. Willie Soon ha sido señalado de ser financiado por empresas petroleras y Mark Steyn incluso llevado a juicio por uno de los científicos señalados del Escándalo del Clima (Michael E. Mann). En ambos casos se pone a prueba de fuego la libertad de emisión del pensamiento y la necesidad del disenso en el ámbito científico.

Mientras aquello se devela y dejamos que los países y sociedades más ricas se ocupen de los temas globales, en Guatemala será más importante insistir a nuestros diputados que derogen la Ley del cambio climático Decreto 7-2013 y detengan la redacción de su reglamento. Esta legislación es perversa y generará más corrupción. Será mejor que, aludiendo al tan citado Principio de Precautoriedad, destinen fondos a mejorar la infraestructura y sistemas de alerta, pero sobre todo generen las condiciones para crear riqueza, sólo ello nos hará menos vulnerables a los fenómenos naturales que ciertamente ocurren en nuestro país.

Post Scriptum. Si quieres conocer a la gente que ha ganando el debate del cambio climático y ha dado lugar a un nuevo comienzo, visita esta página y aclárate las ideas: http://climateconference.heartland.org/




Jorge David Chapas es empresario forestal y especialista en economía ambiental. Fundador y CEO de Rana. Miembro del CEES y del PERC.