AguasConLaLeyDeAguas

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Por Jorge David Chapas | Mayo 4, 2016


La campaña que la Red de Amigos de la Naturaleza (Rana) lanzara bajo el muy creativo título #AguasConLaLeyDeAguas ha representado, nuevamente, un giro abrupto al ambientalismo tradicional y en general, al pensamiento estatista y colectivista que prevalece en la opinión pública.

A juzgar por el sitio que expone el planteamiento del problema y la propuesta la campaña ha sido visitada por más de 650 personas, a razón de 65 diarias. Nada mal para una campaña que propone como solución privatizar el agua. Claro, las visitas no implican para nada afinidad con la propuesta, pero lo interesante es el grado de receptividad o interés que puede estar generando.

Muchos comentarios e interacción ha suscitado la campaña entre los internautas. Las redes sociales de Rana no dejan de notificar y eso viene siendo bueno para mover el debate, el cual, dicho sea dicho de paso, está muy inclinado a las mismas erradas soluciones: legislación y burocracia. ¿Hasta cuando entenderemos que es ahí, en esas leyes casuísticas y especiales, donde nace la corrupción? ¿Cuándo entenderemos que son los precios las señales que dictan y asignan de mejor forma los bienes escasos? Como bien apuntaba mi profesor el Muso Ayau, hay ignorancia económica generalizada. Pero poco podemos pedir si el sistema tradicional educativo no enseña cosas útiles mucho menos a pensar, ni a distinguir la verdad de la mentira, ni la falacia del argumento.

Una de las preguntas más frecuentes que he debido responder por ser parte de la organización y de la citada campaña es: ¿cómo exactamente y paso a paso se puede privatizar el agua? La mayoría de las respuestas en este sentido, me dicen antes de intentar responder, son muy vagas y poco claras. Mi respuesta a esta genuina inquietud es la siguiente:

“Las respuestas son muy vagas porque realmente existen pocas experiencias cercanas a la privatización de los recursos hídricos; en todo el mundo prevalece la visión colectivista sobre los mismos y por tanto carecemos de “modelos reales” y concretos. Pero ciertamente hay algunas que pueden darnos una pauta: la privatización del agua para el consumo doméstico en Manila, Filipinas, la gestión privada de ríos para pesca deportiva en Inglaterra que hace la organización Fish Legal y las cuotas de aprovechamiento (catch-shares) que se realiza en Islandia, Nueva Zelandia y Namibia, son quizás esas pocas experiencias muy cercanas a la privatización.

En Guatemala, existen alguans experiencias interesantes: la de los freseros de Rincón Grande (Comalapa, Chimaltenango), la de la organización ADRI (Asociación de Amigos del Río Ixtacapa), la del valle de San Jerónimo (Baja Verapaz) y quizás la de 48 Cantones en Totonicapán. En estos lugares el agua se gestiona privadamente, se concibe como tal a pesar de los mandatos en la Constitución (Art. 121, 127 y 128). Es por ello de hecho que nosotros sostenemos que ya en algunos lugares el agua se gestiona privadamente aunque no estén claramente "reconocidos esos derechos".

Se trata pues de "reconocer" derechos más que de crearlos. Y en tal sentido creemos que lo primero que debemos hacer es lograr que el gobierno se quite del camino, que no estorbe. Esos tres artículos de la Constitución que menciono son el principio de ese obstáculo. Al derogarlos emergerán esquemas de derechos de propiedad que darán pie a más arreglos locales, bajo sistemas de monitoreo y sanciones propios

Modelos teóricos existen. Dos principalmente que estamos desarrollando como ejercicio académico en Rana: 1) el propuesto por Anderson y Leal para ríos, el cual encuentras de manera poco más desarrollada en mí artículo La tragedia de los ríos comunes y, 2) el propuesto por el Dr. Eduardo Mayora para lagos, el cual encuentras en su artículo El agua, bien escaso. Estos son meros modelos teóricos con los cuales no debemos casarnos pues seguiríamos pensando bajo una lógica “top-down” o dirigida desde arriba, corriendo el riesgo de caer en el mismo error que los planificadores centrales, el de ser ingenieros sociales. Nosotros los liberales, creemos más bien que las soluciones “bottom-up”, o nacidas espontáneamente desde abajo, son las más convenientes para todos. No obstante, podemos proponer aquellos modelos como esquemas posibles”. Termino.

Para mí y para Rana es difícil efectivamente hablar de un tema poco demostrable con hechos pero debemos apuntar en esa dirección. ¿Acaso los guatemaltecos no podemos ser los primeros en algo bueno algún día? Proponer y persuadir sobre los principios éticos, jurídicos y económicos que nos mueven constituye mí reto, los cuales por cierto, han demostrado tener mejores resultados en el pasado. Yo, personalmente, creo que lo demás viene por añadidura.




Jorge David Chapas es guatemalteco y empresario forestal. Fundador y CEO de Rana. Miembro del CEES, del PERC y del Heartland Institute. Sus opiniones se publican en República.gt, Rana, Diario AltaVoz (Perú) y Notiminuto (Venezuela).