A calentar popcorn

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Por Vincent Dumortier | Artículo publicado originalmente el 1 de diciembre de 2015 en el diario digital El Montonero: http://elmontonero.pe/columnas/voy-a-preparar-popcorn/

Si hay una sola manera de generar riqueza (es decir bienes y servicios) es producirla ya que la naturaleza, lejos de ser un paraíso, es el reino de la escasez; existe dos maneras de adquirir la riqueza: el foro o el bazar. El bazar es el mercado donde trabajadores y productores intercambian libremente los bienes y los servicios. El foro es el ámbito estatal y/o político donde la adquisición se realiza mediante la coerción legal (que no necesariamente es legítima) y que permite a una multitud acceder a riqueza fuera del ámbito de la libertad (desde el mercantilismo hasta el más execrable comunismo). El Estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo trata de vivir a costa de todos los demás, decía muy pertinentemente Frédéric Bastiat.

El problema en el foro es que llegando a un cierto punto, las ovejas solo se dejan esquilar a regañadientes. Y es allí que, a forma de herramienta de control, el miedo – o el sentimiento de culpa concomitante - es particularmente interesante para quienes tienen la podadoras a la mano. Hay que reconocer en este sentido que las falacias climáticas ligadas al CO2 se vuelvan una herramienta poderosa… Aunque el comercio finja descubrirlo, el CO2 está presente en todas nuestras actividades desde la cuna hasta el ataúd. Dicho de otra forma el CO2, lo repito: mediante las patrañas climáticas, cada vez permite al Estado y sus secuaces meterse un poco más en lo que no les corresponde: nuestras vidas y propiedades.

Les invito por ejemplo a mirar como los zelotes de la causa climática siguen tratando de obtener cada vez más: los compromisos nacionales sobre reducción de emisiones “representan un incremento real en el nivel de ambición comparado con las políticas actuales. Pero todas las contribuciones sometidas están lejos de ser suficientes y la diferencia entre lo que se emitirá y lo que debería emitirse será significativa”. ¡Rayos! Queda cientos de millones de personas en el mundo a sacar de la pobreza -es decir dar les acceso a bienes y servicios, es decir emitir CO2 - y ya deberíamos reducir dichas emisiones… ¡Crimen moral!

Pero al medio de esta buena mecánica que permitirá, entre otro, a nuestro presidente dar un paseo - All Inclusive - en Paris y Toulouse (donde el jefe de cuartel podrá compartir sus conocimientos aeroespaciales); al medio de esta buena mecánica –decía – hay granos de arena. Vimos como en India, se tomó la sabia decisión de preocuparse prioritariamente del tema de la pobreza y del acceso a la energía. Y peor, esta buena idea se está difundiendo (sorprendentemente en mi diario favorito) por la voz de otro “disidente”.

Pero hasta en países del primer mundo aparecen dichos granos. En una suerte de tradición británica frente a formas diversas de colectivismo, el gobierno del Reino Unido anunció que recortara una subvención de £ 1bn (o sea 1,500 millones de dólares) anteriormente prevista para el desarrollo de nueva tecnología de captura y almacenamiento de carbono.

Esto no anuncia nada bueno para dicha “tecnología” ya que el bazar rápidamente hace recordar sus reglas a quienes pensaban tener buena vida gracias al foro. Es así que aprendemos que Abengoa, una empresa española especializada en captación de energía solar o, mejor dicho, en captación de subvenciones estatales, se encuentra hoy al borde de la quiebra que podría ser, dixit El Mundo, ¡histórica! De lo anterior recalcaría una sola frase: “Sin estos apoyos sería hoy por hoy inviable cualquier proyecto renovable”.

En este clima, la COP21 debería ser divertida... Es fascinante, ¡Voy a calentar popcorn!



Vincent Dumortier es de origen belga y reside en Perú. Agrónomo con interés académico en cambio climático.