Golpe saudí a las renovables

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Por Jorge David Chapas | Artículo publicado originalmente en República el 29 de Noviembre 29 de 2017.-


Aconteció hace unas semanas, en el Palacio de Ryad, en Arabia Saudita. El príncipe de 32 años Mohammed bin Salman dio un duro golpe al “establishment” de la corrupción, el cual, para su mala fortuna, estaba copado de familiares. Como también en aquella cultura, la familia es muy importante, recluir a esos 200 miembros de la élite saudí, entre ellos príncipes, ministros y millonarios, en un cuartucho de cárcel era seguro un desprecio intolerable, debió hacerlo en la prisión más lujosa del globo: el hotel Ritz-Carlton de Ryad.

Pues bien, este hecho que ya muchos medios del mismo “establishment” juzgan como el típico autoritarismo violador de los derechos humanos y en otros como una simple maniobra anti-corrupción. Afortunadamente, el politólogo Alberto Mansueti en su artículo Un tiro en la nuca reformula la noticia y nos brinda un análisis de lo que subyace al hecho aislado: un arrebato de privilegios a la élite en el marco del plan Visión 2030 para Arabia Saudita.

Este plan, con sus acciones y visión, se antoja como un nuevo golpe al estatismo en el mundo. Junto con el Brexit de Inglaterra en 2016, Donald Trump y su envestida contra los impuestos y la burocracia nacional e internacional, este suceso se perfila como un giro favorable en la geopolítica mundial.

La Visión 2030 impulsada por el príncipe bin Salman plasma tres grandes objetivos: 1) una sociedad vibrante, 2) una economía próspera y, 3) una nación ambiciosa. En el marco del segundo objetivo y de un sistema de gobierno monárquico institucional, el príncipe también anunció recientemente que se pondrá a la venta, mediante acciones en el mercado bursátil, una parte de la compañía estatal Saudi Aramco, una de las petroleras más grandes del mundo. Esto, según el príncipe, traerá tres beneficios: primero, transparencia, y ahí la importancia del golpe a la corrupción. Segundo, atraerá las inversiones y, finalmente, diversificará la economía, rompiendo así la dependencia y subsidiaridad del petróleo al Estado de Bienestar que ha experimentado esa región del planeta por décadas.

Además del golpe en el palacio de Ryad, el príncipe bin Salman lo atesta contra los cárteles de la OPEP (Organización de países exportadores de petróleo) y la OPAEP (Organización de países árabes exportadores de petróleo). Estas organizaciones generan un efecto distorsionador y monopólico en el sistema de precios del petróleo a nivel mundial y con esta apertura al mercado que propone la Arabia Saudita de bin Salman seguro generará un shock de oferta con deflación, es decir, mayor producción a menor precio.

Si a ello sumamos el efecto del Trump en materia ambiental al desmantelar buena parte de la EPA (Agencia de Protección Ambiental), al retirarse del Acuerdo de París, al reactivar la construcción del oleoducto Keystone XL, al no obstruir el uso de la tecnología del fracking (fracturación hidráulica) y al suspender el Plan de Energía Limpia aprobado en la era Obama, el golpe será de-vas-ta-dor para toda la agenda ambiental basada en el fraude del cambio climático antropogénico y principalmente para las energías renovables subsidiadas por Europa.

Quizás sean meras predicciones, pero no dejan de hacer sentido en el gran ajedrez de la política internacional. De hecho, estos sucesos harán fracasar, otra vez, la COP23, “vacaciones” que serán celebradas este año en las soleadas playas de Fiji, Oceanía.

Te recomiendo leer la Visión 2030 del príncipe bin Salman y advertir que sus tres grandes ejes coinciden con lo propuesto por el Foro Liberal de América Latina y el movimiento de las 5 Reformas, las cuales, por cierto, establecen revisar y rescindir, parcial o totalmente, los acuerdos internacionales en materia ambiental. ¡El Acuerdo de París, se antoja como uno de los primeros!

Como bien me decía el Dr. Armando de la Torre, de quien recibí una agradable felicitación por uno de mis recientes artículos, “resulta muy oportuno que se popularice la iniciativa de privatizar constitucionalmente el subsuelo. Si así hubiera sido siempre entre nosotros no habría habido dictaduras retrógradas ni en México bajo el PRI, ni en la Venezuela de hoy, ni en la Argentina de Perón, ni en el Perú de Juan Velasco Alvarado, ni en el Chile de Salvador Allende, ni de los Castros en Cuba, etc. etc. Además, se le habría dado un uso muchísimo más provechoso para todos los ciudadanos a tales recursos: el petróleo, el estaño, el zinc, el cobre, la plata y hasta el uranio”. El príncipe bin Salman lo sabe, ¿y tú?



Jorge David Chapas es guatemalteco y empresario. Fundador y CEO de Rana. Académico, padre homeschooler y político liberal clásico.