Bitácora de una expedición a México

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Por Jorge David Chapas | Publicado originalmente en el diario República el 28 de Junio de 2017.-


Salimos a las 5 am de la Ciudad de Guatemala. Primer obstáculo: un accidente en Amatitlán y las primeras dos horas de retraso. De ahí en adelante 248 km de sufrimiento y pericia. ¡La carretera de Cocales a Tecún Umán (CA-2 Occidente) es una vergüenza nacional! Resultado incuestionable de la ineptitud de un Estado obeso que no sirve siquiera para una de sus funciones propias: contratación transparente de construcción y mantenimiento de obras públicas. Resultado incuestionable también del fenómeno latinoamericano Odebrecht, un fenómeno que, por cierto, no ocurrió precisamente porque las obras públicas no deban ser parte de las funciones del gobierno, sino más bien porque el gobierno se ocupa de funciones que no le corresponden y que terminan haciéndole incapaz de advertir la corrupción en cualquier dependencia.

El paso por la aduana fue otra calamidad. Principalmente del lado mejicano pues requieren de unos procedimientos tan absurdos y nefastos como el sacar una fotocopia, cuando la librería más cercana queda a 6-7 cuadras. El papeleo es excesivo y el gasto golpea duro a propios y extranjeros. Cobran la “importación” de vehículo cuando además debes pagar una “cuota” por el uso de las carreteras. ¿Te hace sentido? No obstante, la carretera estatal de cuota sí es una verdadera autopista: muy buen pavimento, buena señalización, áreas de bahía para parqueo, reductores de velocidad (no túmulos ofensivos) en áreas pobladas, áreas de acotamiento o rebase y zonas de seguridad y ampliación de lado y lado, permitiendo que no haya construcciones o poblados muy cercanos a las carreteras. ¡Mientras en Guatemala mi velocidad promedio fue de entre 40 y 60 km/hora, de lado mejicano, fue de 120 km/hora!

Aquella velocidad solo podría ser detenida por un bloqueo…y sí, tuvimos que sufrir uno en Santo Domingo Zanatepec. Veinte maestros bloquearon la autopista con una carpa, sillas y llantas de tráiler, oponiéndose así a las recientes evaluaciones del Ministerio de Educación. ¿Te parece conocida esta treta en Guatemala y cualquier otro país latinoamericano donde la educación es estatal?

Kilómetros adelante fuimos testigos del parque eólico más grande de América Latina. En un lugar conocido como La Ventosa, en el Istmo de Tehuantepec. Miles de aerogeneradores (torres eólicas), ni una en funcionamiento, por cierto, saturaban aquellas áreas planas y descampadas. Ante ello decidí detenerme y probar el viento…como no lo había me animé a grabar un pequeño vídeo que pronto publicaré desde Rana. En términos generales, soy escéptico de estas fuentes de energía, no de la tecnología per se, sino de la justificación que les ha dado vida: el cambio climático antropogénico y el mercado artificial que se ha creado entorno a él. Como no podría ser diferente, hoy, en Alemania, España, México y hasta en Guatemala, estas fuentes de energía “gozan” de privilegios, lo cual es injusto y debe exigir de nosotros, los liberales clásicos, una fuerte crítica pues no abonan a un sistema de Capitalismo para Todos, sino a uno de beneficio para unos pocos, los mercantilistas.

Por cierto, la gasolina en México está más cara que en Guatemala (Q. 27.55/gal). ¿No debía la Reforma energética de Enrique Peña Nieto generar más crecimiento y eficiencia del sector y con ello mejores precios? El gasolinazo es uno de esos fenómenos económicos generados por reformas equivocadas o a medias, en las cuales se lucen los politiqueros estatistas o de la “derecha mala”. Te invito a seguir a Luis Pazos y sus artículos y libros sobre este tema.

Ya en Puerto Escondido, Oaxaca, mi familia y yo, pasamos unos días geniales en compañía dos buenos amigos, y Blumy, una perrita Schnauzer que le enseñaría mucho a mi hija pequeña sobre tener valor. Visitamos varias de sus playas, corrí un par de olas y logré observar cómo éstas tienen paisajes naturales dignos de comparar con la rivera italiana, pero sin la riqueza económica que caracteriza a aquella región del mundo. Las playas de arena blanca y costa rocosa se rodean de áreas marginales o muy pobres, la mayoría. De un turismo de baja capacidad de pago, escasa infraestructura y vivienda de calidad y servicios públicos poco eficientes; una tarde vimos como la lluvia torrencial socavó varios de los arriates centrales del municipio de San Pedro Mixtepec, derivado de la falta de mantenimiento de los drenajes y, principalmente, de la ausencia de diques que conduzcan el agua al mar cuando la lluvia abunda. Por su parte, el municipio vecino, Santa María Colotepec, demostraba un mejor ornato, pero con calles y avenidas aún por asfaltar.

Mar adentro tuvimos la oportunidad de observar delfines de tres especies distintas, pez vela y tortugas (especie golfina), y de advertir la inmensidad de un océano vasto y rico en fauna y que lamentablemente las leyes internacionales socavan al considerar como un enorme bien público o estatal. Ahí, me animé a grabar en video otra reflexión sobre el potencial que se cierne bajo el principio de mare liberum o el de privatizar los mares. ¡Espera mis videos muy pronto! Fin del viaje.-



Jorge David Chapas es guatemalteco y empresario forestal. Fundador y CEO de Rana. Miembro del Foro Liberal de América Latina. Sus artículos se publican en varios medios digitales en América Latina.